Respiración Yoga Pranayama Anuloma Viloma
Sentado en postura de loto Padmasana, posición de Yoga en equilibrio perfecto; comienza a comprobar el ciclo del aliento. La teoría psicológica subyacente para esta práctica fundamental es que la mente o el "poder de la mente" (manas), y el aliento o el "poder del aliento" (prana), y el practicante de pranayama han conectado y son de hecho la misma cosa. Cuando la persona se preocupa o se enoja, el ritmo del aliento cambia. Lo mismo ocurre cuando estamos felices o sentimos deseo sexual. Para que el ser del hombre esté en equilibrio, el aliento debe fluir de manera uniforme. Por ello el control del aliento también regula los sentimientos y las emociones y actúa de factor de armonía de la mente. Es por esto que en cada disciplina mística seria de transformación de la mente, la práctica fundamental es el pranayama o control de la respiración. Regularizar el aliento es regularizar la actividad mental.
ANULOMA VILOMA
a) Sentado en postura de loto padmasana, o en medio loto Siddhasana; con la espina dorsal perfectamente recta, como debe estar en todas las respiraciones, y los talones enfrentados.
b) Cierra la ventanilla derecha de la nariz con el pulgar derecho, inspira de manera continua, pero no demasiado despacio, por la ventanilla izquierda o negativa, mientras cuentas mentalmente cuatro.
c) Retén el aire sin tensión en parte alguna, mientras cuentas mentalmente dieciséis.
d) Cierra la ventanilla izquierda con el pulgar izquierdo, dejando libre la derecha y exhala por esta el aire de manera continuada, mientras cuentas ocho.
e) Cierra ahora la ventanilla izquierda con el pulgar izquierdo (o mantenla cerrada desde antes) inspira de manera continua pero no demasiado lentamente, por la ventanilla derecha o positiva, contando cuatro, como en el punto b).
Debes hacer este ejercicio 80 veces: 40 por la fosa nasal izquierda y otras 40 por la derecha; inmediatamente después de levantarte por la mañana lo más cerca que puedas del medio día, lo más cerca que puedas de la puesta del Sol, y cuando te vayas a acostar. No debes practicarla con tensión de ningún género; limítate a cerrar los labios para que no se te escape el aliento. Según vayas adelantando, aumentarás la cuenta en un cincuenta por ciento, o sea, contando seis para la inhalación, veinticuatro para la retención del aire y doce para la exhalación, y así progresivamente.
Perseverando en este tipo de respiración, la inquietud de la mente es aplacada y el sistema nervioso entero resulta purificado. Trascurren seis meses, hasta que un día hermoso, se percata el Yogui que allí en su raíz la Diosa Serpiente Kundalini entra en movimiento. Algunos Yoguis, cuando perciben este movimiento, se tienden en plancha sobre la tierra y la abrazan con las manos, sucede entonces que son levantados ligeramente por la tierra y ellos se dejan llevar para revertir el proceso, sacudida tras sacudida son levantados y sus cuerpos semejan serpientes reptando en el aire.
Los Maestros de Yoga Tibetano hablan por igual e indiferentemente de hombres, de seres elementales y celestiales, participando en el “festin” del despertar de Kundalini en el Yogui. En este despertar se mezcla la geografía de los mundos celestiales y de algunos continentes etéreos que el terrícola común no ve, cree que nunca existieron o cree desaparecidos. El Yogui que despierta, no siente en la elevación de su conciencia a traves de los planos ninguna discontinuidad, contrariamente él percibe y goza de una coherencia perfecta. Lo que para otros visto desde fuera, parece el avance de un hombre indefenso por un tortuoso pasaje, para el Yogui supone mundos de sublime percepción encontrados y el pasaje interior, infierno para el común de las gentes, resulta fácil para el que posee la llave
Tras crear la Rejilla de Plata, la Diosa Serpiente Kundalini se ha movido: Síguela en su danza a lo largo del canal dorsal. Entonces para ti, el Yoga será solo este canal, microcosmos correspondiente al eje macrocósmico universal. En tu cuerpo hay perfume de flores de loto polinizando las bases de los Ziggurats y ÉL en su cima, ejecuta el rito nupcial elevado, en el altar donde la luz solar y lunar están conectadas.