Meditación en Raya Yoga o Yoga Mental
El esfuerzo por entender el Raya Yoga o Yoga Mental por parte de la gente corriente, es por sí mismo impotente respecto de tan profundos asuntos, que no pueden abarcarse con sus limitados cerebros finitos. Por lo tanto, declara Patanjalí en el comienzo mismo de su primer libro, como exposición de lo que es el Yoga, que el Yoga es la supresión de las transformaciones del principio pensante. Dicho de otra manera: consiste en una supresión completa del acto de pensar. No es un control del pensamiento, o del pensar, ni una guía, sino la total supresión del pensar. Esto, por supuesto, es cuando se concentra uno, y es un estado o una situación que llega como coronamiento o clímax del esfuerzo del yogui, si bien Patanjalí lo coloca al comienzo, para mostrarle en qué dirección debe proceder. La esperanza máxima del yogui es alcanzar la luz del Espíritu, y como el cerebro no es espíritu, debe silenciarse y mantenerse quieto en aquellos solemnes momentos de su desarrollo en que está buscando iluminación. Se da ayuda en el Libro II, en los preliminares del Yoga, respecto al encuentro con estas distracciones. Se prescribe cierta meditación acerca de lo opuesto a tales distracciones. La meditación en el Señor, el Iluminador de este mundo, es la manera como la oscuridad puede disiparse en cierta medida, esto es la Luz de Ishvara.
Patanjali y su cohorte de sabios hacen esta definición de Meditación: (ponderación) o examen de..., y se prescribe como necesaria cuando las distracciones oscurecen la mente y obstaculizan el camino. La contemplación, o fijación de la mente en un objeto, lo que algunos llaman concentración en un punto, se estudia en el tercer libro del Yoga, y se explica claramente que no se puede tratar de realizarla hasta que los sentidos se dominen y el ser interior esté purificado. Es de toda evidencia que esto debe ser así, ya que, cuando se logra, se induce el trance yoga o samadhi. Es el sexto estadio, o la sexta etapa del Yoga. Si se practica la concentración en un punto, o contemplación, antes de que los cinco votos, estén confirmados, antes de que las observaciones hayan llegado a ser habituales, y antes de que la purificación del ser interior sea completa, las consecuencias inevitables son muy dolorosas y peligrosas, tanto para la mente como para el cuerpo y el alma. La meditación es “auxiliar del aislamiento”, y previa a él; es decir, que constituye un paso previo, un estado preliminar hacia la verdadera concentración o “aislamiento del alma”, que es el resultado de todo el esfuerzo. Antes de llegar a esto, la mente debe haber alcanzado la más cabal, pureza, y ser transparente. Habiendo reflejado todos los objetos, durante su estudio del universo, entonces reflejará sólo al Ser Supremo. Esta es la “Esencia de la mente.”