El Yoga y la Francmasoneria

Guru Yoga el Maestro Tanumânasî instruyendo al discípulo iniciado Antevâsin. Ritual de invocación a los Cuatro Elementos de la Naturaleza.Como Maestro de Yoga, me limito a exponer las sagradas enseñanzas tal como las he vivido. Pretendo hacer reflexionar a las personas, nunca convencerlas ni imponerles una forma de vida. Sin duda, es muy difícil dominar la mente inquieta, pero es posible con la práctica constante de yoga y con desapego en las acciones. Debemos sentirnos satisfechos de progresar, como lo han hecho siempre los buscadores, por etapas de desarrollo; en cada etapa las verdades primarias son establecidas de nuevo en la conciencia de una forma diferente; son reveladas en lenguaje y simbolismo adecuados para la propia condición mental del estudiante, y de aquí la necesidad de un instructor, de un maestro, de un guía que haya atravesado el sendero, y que pueda reconocer por comunión personal la etapa en que cada discípulo se encuentra.

No existe ningún sendero fácil hacia la consecución elevada del Yoga o el Misticismo. El esfuerzo incansable, combinado con la pureza de vida, es de importancia vital. El ser humano en el plano físico, sólo puede apreciar y asimilar aquello que el ojo de la mente puede percibir con consciencia. El proceso no puede ser forzado. La Tradición Mística del Yoga no puede ser hurtada. Si alguna persona se apropia del conocimiento de un plano que está más allá de su evolución, no será para ella sino desatino, desvario, sufrimiento y oscuridad.

Les ha sido ofrecido a menudo a los estudiantes occidentales una doctrina, o una afirmación, o una explicación incompleta del yoga. La mayoría de los que hoy asisten a clases desconocen el Yoga Auténtico, si lo conociesen su intelecto lo rechazaría como un absurdo, o como pura superstición; sin embargo el culto al ego y la personalidad de este seudo yoga de la “mano derecha” o “yoga blanco” es el dogma que han asimilado después en la vida con todo asentimiento de estima. El Yoga Auténtico se asemeja en esto a la Francmasonería; somos admitidos al conocimiento oculto o no lo somos; y quien no lo es, nunca creerá secreto alguno de su ritual incluso si gratuitamente se le ofrece. Los secretos del Yoga son como los de la Francmasonería; en verdad, son en cierta medida los secretos que la Francmasonería heredó de las Escuelas de los Misterios de Egipto y Grecia.

Estos Misterios del Yoga resultan por su misma naturaleza inviolables; podrían ser contados llanamente al escéptico, y no serían entendidos por él. Pero desde tiempos antiguos, si alguno ha sido capaz de adivinar y abarcar tales secretos, él no se lo diría a su hermano, ni siquiera al amigo más querido, por la simple razón de que si su amigo o su hermano son incapaces de descubrirlos por sí mismos, el comunicárselos con meras palabras no les conferirá el Conocimiento Oculto ni los Siddhis.

Todas las enseñanzas y teorías del Yoga Auténtico son de una naturaleza similar a los secretos de la Francmasonería; hubo muchas Enseñanzas que nunca fueron escritas, aun hoy son trasmitidas de labio a oído, de Maestro a Discípulo; otras obras existentes son voluntariamente incompletas, sus autores descubren a menudo una imaginería que parece tonta, y contienen doctrinas que al principiante le parecen absurdas; explicadas y escenificadas por el Maestro, proporcionan las más altas Enseñanzas que permiten acceder a los Planos Espirituales. La mera lectura de los libros sagrados o no, o la asistencia a las clases es de poco valor; tiene que ser abierto el ojo espiritual, a fin de ver cosas espirituales; y los Grandes Maestros de antaño de Tibet e India, no arrojaban perlas de Sabiduría ante el ignorante o vicioso, ni permitían que el sucio entrara al Templo de la Sabiduría. El buscador y el discípulo serio deben hacer tenaces esfuerzos para alcanzar la vida superior del Verdadero Yoga; luego, deberán evitar una sucesión de tentaciones y llevar una vida de auto sacrificio que pueda servir para asegurar la admisión al Universo del Gran Rey.