Yoga el equilibrio de los Chakras Kundalini Tantra Yoga
Chakra en sánscrito significa rueda. Creando una relación inconsciente, la gente habla de la rueda del destino o de la rueda de la fortuna. Más conscientemente, los budistas hablan de la rueda de la vida y de la muerte, y designan con el nombre de Dhammacakkappavattana-Sutta «el giro de la rueda de la Ley», el primer sermón en que el Buda Gautama predicó su doctrina. Los Chakras son una serie de vórtices semejantes a ruedas cónicas que existen en la superficie del doble etéreo del ser humano.
El primer Chakra Muladhara, situado en la base de la columna, tiene una fuerza primaria que emite cuatro rayos y ordena sus ondulaciones como si estuviera dividido en cuadrantes con huecos entre ellos, es decir, parecidamente al signo de la cruz. Por esta razón se ha simbolizado este centro con la cruz, y a veces una cruz ígnea representa la Serpiente de Fuego Kundalini que en él reside. Este Chakra cuando se encuentra en plena actividad tiene color rojo anaranjado de tonalidad ígnea, en íntima correspondencia con la modalidad vital que se le transmite el Chakra Manipura. En cada Chakra sucede análoga correspondencia con el color de su vitalidad.
El segundo Chakra Swadhisthana, está situado en el bazo y su función es especializar, subdividir y difundir la vitalidad que emana del sol. Esta vitalidad surge del chakra esplénico subdividida en siete modalidades, seis de ellas correspondientes a los seis radios del chakra y la séptima queda concentrada en el cubo de la rueda. Por lo tanto, tiene este chakra seis pétalos u ondulaciones de diversos colores y es muy radiante, pues refulge como un sol. En cada una de las seis divisiones de la rueda predomina el color de una de las modalidades de la energía vital. Estos colores son: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul y violado; es decir, los mismos colores del espectro solar menos el índigo o añil.
El tercer Chakra Manipura, está situado en el ombligo, o mejor diríamos en el plexo solar, y recibe la energía primaria que subdivide en diez radiaciones, de suerte que vibra como si estuviese dividido en diez ondulaciones o pétalos. Está íntimamente relacionado con sentimientos y emociones de diversa índole. Su color predominante es una curiosa combinación de varios matices del rojo, aunque también contiene mucha parte del verde. Las divisiones son alternativas y principalmente rojas y verdes.
El cuarto Chakra Anahata está en el corazón y es de brillante color dorado en el Adepto. Cada uno de sus cuadrantes se divide en tres partes y tiene en conjunto doce radiaciones de la fuerza primaria.
El quinto Chakra Vishuddha, sobre la tiroides en la garganta, tiene dieciséis radios, y por tanto, dieciséis aparentes divisiones. Hay en él mucho azul, pero en general es de color argentino brillante como el fulgor de la luna cuando se refleja en las aguas. En sus radios predominan alternativamente el azul y el verde.
El sexto Chakra Ajna o tercer ojo, está situado en el entrecejo, este Chakra parece dividido en dos mitades, predominando en una el color rosa bordeado de amarillo y en la otra una especie de azulado purpúreo, ambos íntimamente armonizados con el color respectivo de las modalidades de vitalidad que reciben. Afirman los antiguos autores hindúes que este Chakra sólo tiene dos pétalos, aunque si contamos las ondulaciones del mismo carácter que las de los centros anteriores, veremos que cada mitad se subdivide en cuarenta y ocho rayos o sean noventa y seis irradiaciones de su primaria fuerza.
El séptimo Chakra Sahasrara, en la fontanela, cuando está en plena actividad es acaso el más brillante de todos por sus indescriptibles efectos cromáticos y sus vibraciones de inconcebible rapidez. Parece que contiene todos los matices del espectro y el Yogui realizado respira por él, aunque en el conjunto predomina el violeta. Los autores hindúes le asignan mil pétalos, y no exageran mucho en ello, pues su fuerza primaria emite 960 radiaciones. La configuración de Sahasrara difiere de la de los otros Chakras en que tiene una especie de subsidiario vórtice de color blanco brillante con el centro dorado. Este vórtice subalterno no es tan veloz y posee de por sí doce místicas ondulaciones. Para el Yogui Vidente es obvio que cada pétalo de estos centros dinámicos representa una cualidad moral cuyo desarrollo pone el centro en actividad. Los pétalos de cada Chakra se hallan o no activos según se hayan despertado o no dichas fuerzas por la persona en que se encuentran, el desarrollo de los pétalos tiene relación con la moralidad e integridad de la persona.