PRANA Y APANA LA RESPIRACIÓN YOGA

El Yoga y la respiración.Los tratados antiguos del yoga, los Upanishads y el Gheranda Samhita hablan frecuentemente de los cinco principales vayús pránicos. El Gheranda Samhita señala brevemente su situación:

El prana actúa siempre en el corazón; el apana en la esfera del ano; el samana en la región del ombligo; el udana en la garganta; y el viana penetra todo el cuerpo” . Numerosos otros libros dan la misma descripción y nada más dicen.

Lo cierto es que el aire llamado Viana es la parte esencial de todos los nervios. El alimento, tan pronto como es ingerido, queda descompuesto en dos por dicho aire. Al entrar cerca del ano separa las porciones sólidas de las líquidas. Al colocar el agua sobre el fuego y lo sólido sobre el agua, el prana, que está debajo del fuego, lo inflama lentamente. El fuego, inflamado por el aire, separa la sustancia de los desechos. El aire Viana difunde la esencia por todas partes, y los desechos se expulsan del cuerpo forzados por los doce portales.

Los cinco alientos así descritos concuerdan adecuadamente con las cinco modalidades de vitalidad. En los tratados hinduistas la palabra prana suele significar también aliento, acaso porque al respirar absorbemos asimismo glóbulos de vitalidad. El principal objeto de la respiración es inhalar oxígeno del aire, que pasa a los pulmones, y expeler el nitrógeno con el cual está mezclado en la atmósfera. El glóbulo de vitalidad es el principal constituyente del átomo de oxígeno.

Los químicos saben que las dificultades al observar el oxígeno son mucho mayores que las encontradas al examinar el hidrógeno y el nitrógeno, a causa de la extraordinaria actividad de dicho elemento y de la ofuscante brillantez de algunos de sus constituyentes. Cuando se le observa en estado gaseoso, aparece el átomo de oxígeno como un ovoide en cuyo interior gira velozmente un cuerpo semejante a una espiral enroscada con cinco brillantes puntos luminosos.

La espiral parece ser un sólido redondeado, pero al transportar el átomo al subplano etéreo del plano físico, se desdobla la espiral longitudinalmente en dos tenues serpientes, una positiva y otra negativa, y entonces se observa que la aparente solidez dimanaba, de que estas dos espirales enroscadas giran en torno de un eje común en opuestas direcciones, de modo que ofrecen el aspecto de una superficie continuada, tal como al dar vueltas a un carbón candente atado al extremo de un bramante, describe en el aire un círculo de fuego, y lo mismo ocurre cuando se dan vueltas de molinete a un palitroque encendido por la punta.

Los puntos brillantes observados en el átomo gaseoso, se echan de ver en el estado etéreo en la cresta de las ondas de la serpiente positiva y en los huecos de la negativa. La serpiente o espiral enroscada consta de pequeños corpúsculos a manera de gránulos, once de los cuales se interponen entre los puntos de mayor brillantez.

Al transportar el átomo de oxígeno al subplano hiper-etéreo se quiebran las serpientes, y cada punto brillante se lleva seis gránulos por un lado y cinco por otro. Estos puntos con sus gránulos se enroscan y entrelazan con la misma extraordinaria actividad, semejante a luciérnagas que giraran velocísimamente. Los puntos brillantes contienen cada uno siete átomos ultérrimos y los gránulos sólo contienen dos. En el subplano sub-atómico los fragmentos de las serpientes se disgregan, y los corpúsculos positivo y negativo, muestran diferente ordenación de los átomos que contienen.

Al desintegrarse estos corpúsculos en el subplano atómico, dejan en libertad 290 átomos físicos ultérrimos, de los cuales 220 proceden de los gránulos y 70 de los diez puntos brillantes. El corpúsculo positivo es el glóbulo de vitalidad y de su virtud proviene la extraordinaria energía del oxígeno. Al llegar el oxígeno a los pulmones en la función respiratoria desprende los glóbulos de vitalidad que se combinan con otras sustancias para formar algunos de los principales constituyentes de la sangre. Así es que mientras la vitalidad se difunde desde el bazo por todo el doble etéreo, la «esencia» o Prana mencionada en el Purana Garuda se distribuye así por todo el cuerpo denso.