MEDITACIÓN SOBRE LA IMPERMANENCIA
La fuente de la eterna juventud.
"Si uno fuera soberano de los tres mundos, pero no reinara sobre su propia muerte, y no obstante durmiera sosegado y tranquilo, ¿Habria algo más insensato que esto? (Nagarjuna).
Tú consideras que tu vida pasada ha sido corta, y que tu vida futura no lo será. Tú tomas lo igual por desigual. Es tan evidente como el lamento del que no oculta su miedo. Has nacido para morir, sometido a un destino que de ti no depende. Es evidente que has de morir, pero no lo es que hayas de vivir.
Por ser de todos el destino común, tu no le temes a la muerte; debería entonces, por envidia, producirte sufrimiento aquello que dañe a uno solo. La enfermedad se cura, la vejez puede ser atendida; por eso tú no la temes. Por no haber remedio para la muerte que le sigue, es por eso por lo que sientes temor ante ella.
Siendo la muerte el destino común de todos nosotros, que somos como animales que van a ser masacrados, ¿Porque tú, dime, al ver morir a otros, no sientes terror ante el Señor de la Muerte?
Mientras te imaginas que eres eterno, porque no tienes certeza sobre tu tiempo, en cualquier momento puedes recibir el golpe del Señor de la Muerte.
Aunque tu vida no se haya agotado aun, te enajenas a ti mismo teniendo en mente beneficios futuros. ¿Podría alguien decir que eres un hombre inteligente?
Tú eres el garante de ti mismo ¿Porque entonces cometes acciones que merecen un castigo? ¡Seguramente, como los sabios, tú te has liberado de todo apego a ti mismo!
Lo que llamamos “vida“ no es sino un instante de consciencia.
Esto no es percibido por los seres. Por eso es valioso el conocimiento verdadero de uno mismo.
Deseas una larga vida y al mismo tiempo, no te atrae la vejez.
¡Ay! Tu manera de sentir solo puede parecer sensata a seres semejantes a ti.
Aunque estés llorando la muerte de tu hijo, sufres pensando en tu propia muerte. Es de tu propia muerte que te estas lamentando. ¿Como no serás digno de reproche?
Sin haber sido requerido en lo mas mínimo, nació para ser tu hijo; y se fue sin que nadie se lo pidiera. No es nada que deba sorprenderte.
La vejez te muestre que la alegría que sientes por la llegada de tu hijo no toma en cuenta, por ignorancia, su destino humano.
Así como el hijo es querido para el padre, para el hijo no lo es el nacer: el mundo decae, el cielo es difícil de obtener.
Cuando no hay armonía y para nada existe lo que se llama “afecto”, entonces la pasión surge como un mero comercio.
El sufrimiento producido por la separación de lo que se ama, muy pronto se aleja del corazón del hombre. Mira la poca firmeza que existe incluso en el amor, puesta de manifiesto por la forma como se libera el dolor.
Aunque sufres por un mal que se produce, sabes muy bien que tu sufrimiento es inútil: lo ocurrido fuera de ti no tiene vinculación contigo.
El sufrimiento todo lo domina y en el sufrimiento los seres transmigran. El hombre sometido al sufrimiento. ¿Que puede hacer frente a su dominio?
¿Porque no nos hace dichosos la separación de aquello con cuya unión somos dichosos?
¿Acaso no van siempre juntos unión y separación?
Piensas en la efímera unión con lo querido.
¿Porque no piensas también en la larga separación que no ha tenido comienzo en el pasado, que no tendrá fin en el futuro?
Como alguien que no tiene afecto, el tiempo de tu vida se va, a cada instante, inexorablemente. No te apegues a el, ya que así te muestra su desafecto.
Por miedo a la separación de lo que amas, oh necio, no abandonas tu hogar. ¿Que hombre sensato espera a ser obligado por la fuerza a hacer algo que, fatalmente, habrá de hacer de todos modos?
Aquel que, con sentido de realidad, piensa: “yo soy mortal “,
y por eso abandona todo apego, ¿ Como va a sentir temor ante la muerte ?
Tu piensas: “Una vez que haya hecho todo esto, me he de retirar naturalmente al bosque “
¿Que valor tiene haber hecho algo que, una vez terminado, tiene que abandonarse?